Las sombras metálicas ya no están reservadas para la noche. En 2026, los acabados dorados, plateados, cobrizos y nacarados llegan al maquillaje cotidiano en versiones más suaves, luminosas y fáciles de llevar.
La clave está en aplicarlas de forma estratégica. Un toque de brillo en el centro del párpado o en el lagrimal puede iluminar la mirada sin sobrecargarla. Para conseguir un efecto elegante, conviene combinar la sombra metálica con una piel natural, pestañas definidas y labios en tonos neutros.
Los colores también marcan la diferencia: el champán y el oro claro aportan calidez, el cobre favorece especialmente a las pieles morenas y el plateado crea una imagen más fresca y moderna. Para quienes buscan algo diferente, los tonos lavanda, azul y verde con reflejos metálicos ofrecen una alternativa delicada, pero expresiva.
Más que transformar completamente el maquillaje, esta tendencia propone incorporar pequeños destellos a la rutina diaria. Porque, esta temporada, el brillo también encuentra su lugar bajo la luz del día.

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