| Foto: Cortesía |
A casi dos décadas de su primera visita al Festival de Cannes, Sofía Espinosa vuelve a la Croisette con una madurez artística que dialoga con cada paso de su camino. En el marco de la 65ª Semana de la Crítica, su participación con Seis meses en el edificio rosa con azul no solo marca un hito en su carrera, sino que reafirma una búsqueda constante por historias íntimas, honestas y profundamente humanas.
En esta conversación, la actriz reflexiona sobre el significado de este regreso, la construcción emocional de sus personajes y la evolución de una práctica artística que ha sabido expandirse entre la actuación, la escritura y la producción, sin perder nunca el pulso sensible que la distingue.
Es una alegría inmensa que el trabajo se vea y dialogue con distintos públicos alrededor del mundo"
Tu llegada al Festival de Cannes, dentro de la 65ª Semana de la Crítica, marca un momento significativo en tu trayectoria. Después de años construyendo una filmografía sólida y diversa, ¿cómo dialoga esta selección con tu evolución como actriz y con las decisiones que has tomado a lo largo de tu carrera?
Sofía Espinosa: Es curioso, yo fui por primera vez al festival de Cannes en el 2007 con el cortometraje Ver Llover, que fue ganador de la Palma de Oro. Regresar con una película ahora, casi veinte años después es muy emocionante. De algún modo me reafirma esta elección de ser actriz desde tan joven y seguir aquí, jugando y buscando mi camino.
Creo que he sido afortunada, me ha tocado formar parte de proyectos con gente hermosa, contando historias con mucho corazón y cuidado. Y esta película es así, tejida muy finamente de la mano del director, dedicándole mucho tiempo y cariño. Y la verdad son los proyectos que más disfruto hacer. No siempre tienen esta suerte, pero cuando sí, es una alegría inmensa que el trabajo se vea y dialogue con distintos públicos alrededor del mundo.
En Seis meses en el edificio rosa con azul, dirigida por Bruno Santamaría Razo, te integras a una historia profundamente íntima y situada en la Ciudad de México de los años 90. ¿Qué fue lo que te atrajo de este proyecto y cómo abordaste emocionalmente un relato contado desde la mirada de un niño?
SE: Es una película muy honesta y muy personal del director . Habla de una familia y es, en parte, el recuerdo del director sobre algo que pasó en los 90s. Mi personaje es Diana, la mamá en esta familia. Es un personaje hermoso, resiliente, alegre, con mucha energía. Es maestra de aerobics, cocinera de una fonda, mamá pulpo. Hubo mucha investigación, muchas sesiones de trabajo con Bruno, mucho intercambio. Eso hizo que desde el inicio fuera un proyecto único y muy especial donde tuve espacio para crear y adentrarme en su universo. Y el trabajo en conjunto con Lázaro (el papá) y Jade (el niño) fue muy profundo y bonito también.
Has transitado con naturalidad entre cine de autor, proyectos más comerciales y también la escritura y producción —como en Los Bañistas o Bruma. En ese sentido, ¿qué lugar ocupa hoy la actuación dentro de tu práctica artística más amplia?
SE: Actuar es lo que más amo hacer. Me divierte. Me reta. Me conmueve. me hace conocer personas increíbles. Creo que el camino me ha llevado por distintos tipos de proyectos y de todos aprendo. Actuar es una carrera de resistencia. Hay que confiar, tener paciencia y aprender a diversificarse, hay mucho que no depende de ti. Escribir para mí es eso, una manera de seguir imaginando historias y posibilidades para seguir actuando.
| Foto: Cortesía |
Desde La niña en la piedra hasta GLORIA!, donde obtuviste el Ariel, tu trabajo ha estado marcado por personajes complejos y emocionalmente exigentes. ¿Qué buscas hoy en un personaje que te haga decir sí en esta etapa de tu carrera?
SE: He aprendido lo importante que es disfrutar los procesos. Así que en parte, busco vivir una buena experiencia. Tener el tiempo para construir un personaje de la mano de un director es siempre maravilloso, busco que suceda. Y una buena historia, que salga de los lugares comunes me resulta muy atractiva. El cine siempre es muy personal, hay mucho de ti que dejas ahí. Y son procesos muy intensos y apasionados. Eso me encanta.
La Semana de la Crítica suele ser una plataforma para voces emergentes y propuestas arriesgadas. ¿Cómo percibes el lugar del cine mexicano contemporáneo en espacios internacionales como Cannes, y qué crees que aporta esta película a esa conversación?
SE: El cine mexicano siempre ha sido muy diverso y creo que tenemos muchas películas participando en grandes festivales desde hace tiempo. Hay artistas enormes en nuestro país.
Seis meses es una película muy especial pues hay una búsqueda. Tiene una mirada muy fresca de una época, de lo que significa crecer, de una familia que transita un momento difícil desde la alegría y la fiesta. Es una película muy íntima, honesta y creo que puede conectar de un modo muy hermoso con las audiencias.
A lo largo de tu carrera has demostrado una sensibilidad particular hacia historias que exploran la intimidad y las relaciones humanas. Después de esta experiencia en Cannes, ¿hacia dónde te interesa seguir moviéndote creativamente, tanto frente a cámara como detrás de ella?
SE: Deseo tener siempre la posibilidad de hacer películas profundas, honestas y hechas con corazón. Me interesa también seguir escribiendo y levantando proyectos propios. Y seguir diversificando como actriz. Amo hacer teatro, y creo que en el mundo de las plataformas también suceden proyectos interesantes en los que quiero participar.
Por Fernando Santacruz
Don’t gatekeep your thoughts...